Las obras de restauración del Camarín llegan a su fase intermedia

Los Los trabajos de conservación en el Camarín del Santo Cristo de la Misericordia en Arahal, iniciados a principios de este verano, han pasado ya su ecuador. Esta primera fase ha requerido de una amplia labor de investigación sobre las pinturas que ha servido al equipo técnico de la empresa especializada, Agora S.L., para concretar los tratamientos y materiales más idóneo.

Durante todo este tiempo se han llevado a cabo, primero, una amplia labor de investigación sobre las pinturas, complementando la realizada previamente para la elaboración del proyecto, determinado cualitativamente los materiales de las pinturas e, integralmente, definiendo su estado de conservación. Estos estudios previos, necesarios para determinar los tratamientos más idóneos, han puesto de relieve los materiales utilizados y las distintas técnicas decorativas, así como el estado de conservación real en que se encontraban las pinturas.

 

ESTADO DE CONSERVACIÓN Y TRATAMIENTOS

 

El análisis del estado conservación actual de las pinturas ha conllevado la valoración de los tres espacios de que consta: las dos naves laterales y el central con la cúpula elevada sobre pechinas. Su análisis en detalle, desde sus respectivos: soportes murales, capas de preparación, policromías, capas pictóricas y dorados, barnices, estratos superficiales, repintes e historia material, ha concluido la necesidad de determinar unas actuaciones precisas de conservación y restauración.

 

Cíclicamente el conjunto de pinturas desde su creación ha necesitado, y así ha quedado reflejado en los muros, distintas intervenciones restauradoras de más o menos intensidad. Es de destacar la singularidad de este conjunto decorativo que, pese a estar realizado técnicamente de manera perfecta y con materiales de buena calidad, su precario estado de conservación, ya que el mismo siempre ha estado necesitado de constantes cuidados. Y esto ha sido así por diversos motivos: como el uso constante del camarín hasta la actualidad con velas que han impregnado de hollín las pinturas; accidentes importantes, como el incendio de principios del siglo XX; o las roturas en las cubiertas, permitiendo la entrada de agua y arruinando parte de las pinturas. Además, cíclicamente, y como consecuencia de todo lo anterior, se han aplicado diferentes repintes que han modificado, de manera importante la visión del conjunto decorativo.

 

Sin duda, fue la intervención realizada a principio del siglo XX la que de manera más significativa determinó la visión actual de las pinturas; en ella desaparecieron partes importantes de la decoración y se repintaron otras.

En la valoración actual de su estado de conservación, se ha encontrado una estructura muraría con morteros y capas pictóricas afectados por los importantes procesos de humedad. Ocasionando en estos materiales originales: grandes exfoliaciones, pulverulencias y pérdidas importantes de elementos decorativo, principalmente y, aunque los procesos de humedad ya se encuentran corregidos, por la emigración de sales hacia la superficie ha provocando la desintegración y exfoliación de todo el estrato pictórico.

 

Los deterioros y pérdidas se han concentrado en las zonas superiores de las dos bóvedas y en los lunetos de los evangelistas de San Mateo (totalmente desaparecido y de San Juan, muy erosionado). Las escenas principales, de la Virgen Dolorosa y Jesús en el Huerto de los Olivos, localizadas en los lunetos frontales, se salvaron afortunadamente de los efectos de las humedades y de los repintes, así como los demás evangelistas.

 

La restauración que se está realizando se extenderá durante aproximadamente tres meses, y en ella trabaja un equipo multidisciplinar compuesto cuatro restauradores, dos historiadores, un químico y un dibujante.

 

Así, los trabajos propiamente de restauración, y aparte de los estudios que se han realizando o se están realizando, consisten en la eliminación de los estratos de polvo, labor muy delicada en algunas áreas, donde el color se encuentra muy pulverulento, y en donde amplias zonas de las pinturas presentan la capa la capa pictórica subyacente desprendida. Se consolida y sienta los estratos de dorados, policromías y capa pictórica pulverulenta y exfoliada. Se eliminan, en la limpieza general, los estratos de suciedad general, sales, barnices oxidados y repintes (que tanto daño estético han causado); se repondrán morteros en las lagunas y faltas y se reintegrarán éstas para conseguir la armonización estética del conjunto. En este caso se respetarán, en la reintegración cromática, las faltas y formas que no sabemos cómo eran en origen, limitándonos, en su extensión, a las que son necesarias para completar los elementos conservados.

Historia

El camarín de la iglesia del Santo Cristo fue el último elemento constructivo de la segunda fase de la misma, terminándose en el año 1760. El camarín que alberga la imagen del Stmo. Cristo de la Misericordia, posee unas pinturas murales encaminadas a mover a la devoción y a despertar la piedad de los fieles, mostrándonos un gran realismo en la escena, principalmente en los temas de la Pasión y el de la Mater Dolorosa, como partícipe de los sufrimientos y dolores de la pasión y muerte de su Hijo.

Otra parte que también aparece decorada en el camarín es el arco que comunica con la iglesia; en su intradós aparecen nuevas referencias a elementos representativos de la Pasión, como clavos, lanzas y látigo, junto con pasajes del Salmo 76.

El costo ascendió a cerca de seis mil pesos (noventa mil reales) y fue sufragado con la colaboración de los Hermanos Obregones que aportaron veintinueve mil trescientos ochenta y cinco reales, los donativos de particulares, entre los que destacaron los que dieron Dña. Inés y Dña. María Núñez Ponce ( Seis mil reales ) o el de D. Francisco de Torres y su hijo D. Cristóbal (Doce mil setecientos reales ), y lo poco que podía aportar la Hermandad que ya estaba superando la crisis en la que se vio inmersa en la década de los cuarenta del s. XVIII.

 

 

Todas estas pinturas que mueven a religiosidad fueron realizadas en el año 1760, obra del mismo autor que realizó las del presbiterio, relacionadas con el estilo del pintor sevillano Juan de Espinal, y que hoy día se encuentran en un pésimo estado de conservación, debido a una serie de causantes como los avatares del tiempo, el agua, la humedad y como no el incendio que tuvo lugar en el año de 1917, que obligó a una profunda modificación del Camarín en el año de 1919, cuyas obras fueron dirigidas por el arquitecto Aníbal González, la decoración de azulejos corrió a cargo de Vigil- Escalera y Díaz e incluso las pinturas del Camarín sufrieron un grave deterioro tal como hoy incluso podemos observar, pero fueron retocadas en parte por E. Zaragoza.

 

La restauración fue sufragada por los hermanos (contaba en 1919 con 50 hermanos) y otras personas caritativas, afectas a ésta santa casa. Gracia a ello se pudo recuadar un total de nueve mil ochocientas setenta y cinco pesetas, que no fueron suficientes para hacer frente al montante total de los gastos de las obras, que ascendieron a trece mil seiscientos noventa y cuatro pesetas con noventa y cinco céntimos. Había un descuadre de tres mil ochocientas diecinueve pesetas con noventa y cinco reales, que fueron sufragadas por el Hermano Mayor D. José Zayas