Queridos hermanos:
Al acercarnos a un nuevo año, cargado de especial significado para nuestra Hermandad, me dirijo a vosotros con el profundo sentimiento de responsabilidad y gratitud que impone el tiempo que nos ha sido dado vivir. El año que se abre ante nosotros estará marcado por la celebración del 525.º aniversario de la fundación de nuestra corporación, una efeméride de extraordinaria relevancia que nos invita a contemplar con reconocimiento el legado recibido, a asumir con fidelidad el presente y a proyectar con esperanza el futuro de esta Hermandad que, con más de cinco siglos de historia, ha sabido mantenerse firme en la fe, la caridad y el servicio cristiano.
A lo largo de los últimos meses, la Junta de Gobierno ha venido trabajando de manera constante y diligente en la preparación de un programa de actos y cultos que esté a la altura de tan señalada conmemoración, el cual, Dios mediante, será presentado a principios del próximo mes de febrero. Dicho programa pretende ofrecer a todos los hermanos una oportunidad privilegiada para profundizar en nuestras raíces, reforzar los vínculos de fraternidad que nos unen y elevar una acción de gracias por tantas generaciones de hermanos que nos precedieron y que, con su testimonio, han ido forjando la identidad espiritual y humana de nuestra Hermandad.
Dentro de los proyectos patrimoniales que se están desarrollando con especial dedicación, ocupa un lugar preeminente la restauración del paso del Señor, iniciada hace tres años con el dorado de los respiraderos. En la próxima Semana Santa se estrenará la primera fase de esta ambiciosa intervención, que se ejecuta en el taller de los hermanos Caballero Farfán, conforme al diseño de Javier Sánchez de los Reyes. En esta etapa inicial se presentará la ampliación del canasto, las nuevas peanas destinadas a acoger a los ángeles situados en las esquinas del paso, así como las cuatro nuevas maniguetas, actuaciones todas ellas encaminadas a dignificar y realzar el valor artístico y devocional de nuestro patrimonio. Del mismo modo, se pondrá en funcionamiento un nuevo dispositivo técnico que permitirá el descenso de la sagrada imagen del Señor en el dintel de nuestra iglesia, facilitando tanto su culto como su adecuada conservación.
Paralelamente, avanzan de forma constante los trabajos de construcción de la nueva residencia de ancianos, un proyecto largamente anhelado por nuestra corporación y que comienza a materializarse como una realidad tangible. Esta iniciativa constituye una expresión clara y elocuente del compromiso social y asistencial de la Hermandad, dando respuesta a una necesidad concreta de nuestro entorno y manteniéndonos fieles al espíritu fundacional que ha inspirado nuestra acción a lo largo de los siglos.
En coherencia con esta vocación caritativa, la Bolsa de Caridad, verdadero corazón de nuestra Hermandad y seña de identidad que debemos llevar siempre por bandera, continúa desarrollando una labor constante, discreta y eficaz. A través de ella se canaliza la colaboración con Cáritas parroquiales, diversas instituciones de carácter social y la atención directa a numerosos casos particulares. Ojalá llegue el día en que estas ayudas dejen de ser necesarias, signo inequívoco de que las necesidades de nuestros vecinos se encuentran plenamente cubiertas; hasta entonces, la Hermandad seguirá estando presente allí donde se la requiera, como testimonio vivo de la caridad cristiana.
Deseo, finalmente, en nombre de la Junta de Gobierno que tengo el honor de presidir, trasladar a todos vosotros una sincera felicitación por la Navidad y animaros a participar activamente en la vida de Hermandad a lo largo de este año 2026, que sin duda quedará marcado por acontecimientos llamados a inscribirse en la historia de esta institución. Vuestra presencia, vuestro compromiso y vuestra colaboración resultan indispensables para continuar edificando, día a día, esta Hermandad que es patrimonio espiritual de todos.
Que el Santo Cristo de la Misericordia y su bendita Madre, la Santísima Virgen de los Dolores y Madre de Dios del Carmen, intercedan por todos nosotros, nos guíen en nuestro caminar, nos protejan y nos colmen de abundantes bendiciones.
Recibid un fraternal abrazo en Cristo.
Miguel Frías Pérez
Hermano Mayor